- ¿Cuántos docentes hay por sala y cómo se agrupan los chicos?
- La proporción cambia según la edad. En sala de uno suele haber un docente cada cuatro bebés; en sala de dos, uno cada ocho; y en sala de tres, uno cada diez o doce. Conviene preguntar si esa relación se mantiene durante toda la jornada o si se modifica en los turnos de entrada y salida, cuando llegan menos chicos.
- ¿Cómo funciona el período de adaptación?
- Lo habitual es que dure entre dos y tres semanas, con horarios escalonados: primero una hora, después media mañana, y recién al final la jornada completa. Muchas instituciones piden que un familiar quede cerca los primeros días. Si la guardería no contempla ningún esquema gradual, vale la pena preguntar por qué.
- ¿Qué requisitos piden al momento de la inscripción?
- Por lo general solicitan el carnet de vacunas actualizado, un certificado médico de aptitud física y la ficha de datos con contacto de emergencia. Algunas también piden autorización firmada para administrar medicación o para retirar al niño por parte de una persona distinta a la familia directa.
- ¿Cómo se organiza la siesta y la alimentación?
- En sala de bebés se usan cunas o colchonetas individuales con supervisión continua. En salas más grandes, la siesta suele ser en colchonetas sobre el piso y con luz baja. El menú se publica en cartelera y se ajusta la textura según la edad: papilla, picado fino o trozos. Si hay alergias o restricciones, se avisa al ingresar.
- ¿Qué información conviene pedir antes de decidir?
- Lista de materiales, horarios exactos de ingreso y egreso, cantidad de niños por sala, nombre de la docente a cargo y protocolo ante fiebre o accidentes. También ayuda conocer cómo se comunican los avisos del día: cuaderno viajero, cartelera o mensajes. Con esos datos se compara mejor entre un jardín y otro.